CAUSAS Y CONSECUENCIAS

Las principales causas que propician la dimisión de los estudios, son económicas (falta de recursos materiales o la necesidad de dejar las clases por un trabajo de tiempo completo) y personales (problemas de aprendizaje, desinterés y desmotivación); además, en un mínimo, causas familiares (embarazo a edad temprana, unión libre, problemas entre la familia que afectan psicológica y emocionalmente al alumno) y sociales (desigualdad social y económica, lejanía del centro educativo y ubicación en una zona insegura).


Entre las consecuencias sociales por deserción escolar, se pueden suscitar: menor probabilidad de participar en actividades cívicas, vivir en gran medida de la beneficencia y asistencia pública, ganar menor sueldo y contribuir menos a la economía del país, baja productividad laboral y vulnerabilidad social (desempleo, delincuencia, consumo de sustancias tóxicas, problemas de salud como depresión y ansiedad).

Donde inicia el mayor índice de reprobación

Los maestros consideran normal cierta tasa de fracaso. Una escuela en la que no haya reprobados puede provocar sorpresa, incomprensión e indignación. Tradicionalmente se consideraban aceptables tasas de reprobación elevadas, sobre todo en los primeros años de la primaria.

Tradicionalmente, los alumnos que no alcanzaban niveles de logro aceptables debían repetir el grado, con la esperanza de que en la segunda ocasión en que lo cursaran obtuvieran mejores resultados.

En el sistema educativo actual, en México, si al final de cierto grado un alumno no alcanza los objetivos de aprendizaje del programa, no está en condiciones de iniciar el siguiente con posibilidades de éxito, por lo que se le envía a repetir el mismo grado por segunda ocasión, con lo que se espera que podrá alcanzar el aprendizaje adecuado para continuar sus estudios. En este mismo sistema, se tiene la percepción de que un maestro que no reprueba a ningún alumno se le puede considerar como negligente y laxo., además, las escuelas reconocidas como de alta calidad alcanzan ese prestigio por el hecho de que reprueban a una proporción considerable de los alumnos.

En muchos casos los maestros carecen de la preparación, el tiempo y los medios necesarios para hacer buenas evaluaciones, por lo que la confiabilidad y validez de las que llevan a cabo dejan mucho que desear, con la consecuencia inevitable de que es muy probable que las decisiones basadas en tales evaluaciones no estén sólidamente sustentadas.

Dejar de reprobar niños en primaria o secundaria no implica mejorar la calidad educativa. Para que la calidad aumente no bastará promover a todos los alumnos, en algunos casos, reprobar es una medida favorable para algún alumno pero en muchos otros puede llevar a un deterioro mayor, que culmina en la deserción.

Hacer repetir grado o promover al siguiente a un alumno puede tener consecuencias positivas o negativas dependiendo de múltiples circunstancias, la decisión debe ser tomada caso por caso, con base en un diagnóstico individual hecho por el maestro.

Para alcanzar niveles de aprendizaje adecuados, los alumnos necesitan desarrollar diversas actividades que tomen en cuenta el avance previo de cada uno y en general sus características individuales.

La organización de la enseñanza en grados escolares tiene, ventajas y desventajas: Presenta limitaciones si se le maneja de manera inflexible el desarrollo cognitivo y afectivo de las personas no se puede estandarizar de manera simple, agrupar alumnos en clases heterogéneas en cuanto a edad tiene ventajas para la socialización.

La distancia entre los alumnos más aventajados y atrasados de un grupo cualquiera es de varios grados.

Hasta la segunda Guerra Mundial la reprobación y la deserción consecuente de un número considerable de alumnos de la educación básica eran vistas como algo normal, que se aceptaba sin más. El desarrollo económico e industrial, ha hecho que ahora se considere que la sociedad necesita contar con ciudadanos mejor preparados, por lo que el fracaso escolar ha pasado a considerarse como un hecho negativo para la sociedad en general y, por lo tanto, como algo que debe evitarse o reducirse al máximo.

Gracias a la masificación y mayor demanda de educación en un mundo globalizado, así como la demanda de personal mejor capacitado para la producción, la repetición de grado se ha reducido drásticamente y ha llegado a ser nula o casi nula en países como Japón, Corea, Malasia; Finlandia, Noruega, Suecia, Dinamarca, Islandia; el Reino Unido, Irlanda, Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Cuba en América Latina.

El abandono de los estudios, la reprobación y el rezago constituyen elementos imbricados en un fenómeno educativo más amplio adjetivado como fracaso escolar, que altera de manera muy importante las trayectorias estudiantiles de los individuos e, incluso, la vida en general de los afectados. En años recientes, estos temas han adquirido relevancia en la educación de nivel medio superior, tanto en su diagnóstico como en el diseño de las posibles estrategias educativas requeridas para su solución.

En su Informe sobre la educación media superior en América Latina y El Caribe: 2000-2005 metamorfosis de la educación superior, la UNESCO estima que en México el abandono de los estudios tiene un costo de entre 141 y 415 millones de dólares, además de las consecuentes afectaciones a la salud física y mental de los estudiantes, generadas por la reprobación y/o deserción escolar. En el Estudio Panorama de la Educación en el 2006, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), señala que en el 2004 en nuestro país 50 de cada 100 alumnos estaban en riesgo de abandonar la educación, lo que nos ubica en el nada honroso primer lugar en deserción de educación de los países que conforman la OCDE. Si consideramos a la reprobación y el rezago como la antesala de la deserción escolar, el estudio y explicación de los factores que las provocan adquieren una dimensión superlativa. De acuerdo con Gómez (citado por Martínez Maldonado, 1998), la reprobación y el rezago escolar en el nivel universitario incluyen “la no aprobación de asignaturas en la serie de ciclos o semestres escolares originalmente previstos, la no aprobación acumulada; la repetición de cursos no aprobados; la repetición de cursos no concluidos por no haberse presentado los exámenes ordinarios; la acreditación de cursos por medio de exámenes extraordinarios, la acreditación de cursos a destiempo, el atraso en créditos y el retardo en la titulación”.

En el presente estudio abordaremos específica mente el fenómeno de la reprobación acumulada, entendida como la situación en la cual los alumnos implicados no reúnen los requisitos mínimos para acreditar una o varias materias del plan de estudios correspondiente durante dos ciclos escolares consecutivos, ya sea por obtener un puntaje inferior a 60-70 como resultado de la evaluación (calificación mínima aprobatoria en la institución) o por perder derecho a ser evaluado por inasistencias.

Existen diversas explicaciones y clasificaciones de las causas de la reprobación escolar, Espinoza García las agrupa de la siguiente manera:

Causas de origen social y familiar
Des articulación y/o disfuncionalidad familiar, desadaptación al medio por el origen sociocultural del que provienen, estudiantes que trabajan, problemas psicosociales y estudiantes casados y/o de paternidad o maternidad prematuras.
Causas de origen psicológico:
Desubicación en propósitos de vida e inadecuada opción vocacional.
Causas económicas: escasez de recursos y desempleo de los padres.
Causas atribuibles al rendimiento escolar: perfiles de ingreso inadecuados y falta de hábitos de estudio.
Causas físicas: problemas de salud y alimentación inadecuada.
Evidentemente no podemos desconocer que la reprobación y deserción escolar son fenómenos psicosociales complejos, en los que participan factores estructurales, sociales, familiares e individuales y que tienen consecuencias en igual número de niveles de la realidad, desde el sistema educativo hasta la autoestima de los individuos. Por ello, resulta un grave error atribuirlos sólo a causas personales como la falta de dedicación, la calidad académica o el compromiso con la escuela por parte de los alumnos, y suponer que el asunto debe resolverse en ese nivel, es decir, de manera individual.

En este sentido, se han implementado diferentes propuestas por quienes han detectado la complejidad de los fenómenos asociados al fracaso escolar; éstas comprenden programas de tutoría, becas, apoyo psicológico y/o atención médica para alumnos, modificaciones a los programas de estudio, capacitación a docentes, gestión de mayor presupuesto, programas de guarderías, mejora de bibliotecas, uso de tecnologías para el trabajo escolar, transformación de las cafeterías universitarias en centros de nutrición, etc., tanto en términos generales como en términos del espacio específico del Centro.

En México, en las últimas dos décadas causa escozor, lo cual de entrada, ya es positivo, dado que, al parecer, se han despertado conciencias en el sector docente. Nos referimos a la llamada forma tradicional de enseñar, lo que conlleva aplicar una forma de evaluación, igualmente “tradicional”.

La evaluación tradicional, generalmente identificada con la evaluación sumaria, presenta dificultades como las que siguen:

Crea jerarquías de excelencia entre alumnos y maestros.
No genera responsabilidad de directivos y personal de apoyo en la calidad de la educación del centro educativo.
No atiente diferencias de nivel de aprendizaje de los alumnos y los evalúa con igualdad de circunstancias.
No promueve prácticas innovadoras en el proceso de enseñanza aprendizaje por parte del maestro.
Frena la autonomía del alumno.
No permite retroalimentación.
Evalúa solo productos o al término del periodo de aprendizaje.
Utiliza únicamente pruebas como instrumentos de evaluación.
No favorece la construcción de aprendizajes a nivel sustantivo.
Absorbe gran porcentaje del tiempo escolar, al separar evaluación de aprendizaje y enseñanza en momentos diferentes.
Limita, en el mejor de los casos, la participación de los padres, normalmente la excluye.
No considera las condiciones y el contexto del aprendizaje.
No considera los propósitos o proyectos personales del evaluado.Razones de por qué el alumno reprueba:
En general:
1.-Situacion económica.
2.-desintegracion familiar:
Lo especifico:
A) divorcio de los padres.
B) drogadicción de algún familiar.
C) stress (situación emocional).
D) madres solteras.
E) familias disfuncionales.
F) desinterés de los padres.
3.-contexto social: lo específico
A) Tribus urbanas.
B) Drogas.
C) Círculos de amigos mayores que ellos.
D) Zona geográfica.
E) influencia social.
F) Alumnas se embarazan a temprana edad.
4.-alumnos independientes: lo específico
A) viven solos.
B) trabajan.
C) mantienen a sus familias.
5.-Rebeldia:
Lo especifico:
A) los que de plano no les interesa estudiar.
6.-Preparación de los docentes: lo específico
A) no cuentan con pedagogía.
B) la incapacidad de ver el trasfondo de cada alumno.

Comentarios

  1. La problemática de la distancia que muchos jóvenes deben recorrer es factor importante a considerar.

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